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Manual de conducción · Teoría

Capítulo 13 - Adherencia, neumáticos y frenos

La adherencia, los neumáticos y los frenos son la base de la seguridad del vehículo. La adherencia es el agarre entre los neumáticos y la calzada; los neumáticos mantienen ese agarre en distintas condiciones; los frenos permiten al conductor reducir la velocidad o detenerse con seguridad. Un buen mantenimiento y el conocimiento de estos elementos son esenciales para prevenir accidentes.

Ilustración en tres partes, una junto a otra: un neumático agarrado a la calzada (adherencia), una sección transversal de neumático con sus partes (neumáticos) y un disco de freno con su pinza (frenos)
Los tres pilares de la seguridad del vehículo: adherencia, neumáticos y frenos.

13.1 Introducción

La adherencia, los neumáticos y los frenos son la base de la seguridad del vehículo. La adherencia es el agarre entre los neumáticos y la calzada, mientras que los neumáticos garantizan que ese agarre se mantenga en distintas condiciones. Los frenos permiten al conductor reducir la velocidad o detenerse con seguridad. Un buen mantenimiento y el conocimiento de estos elementos son esenciales para prevenir accidentes.

Diagrama de flujo sencillo que muestra la relación entre los tres componentes: neumático, superficie de contacto con la calzada y fuerza de frenado, con flechas que unen cada etapa
El agarre del neumático crea el contacto con la calzada que hace posible la fuerza de frenado: los tres están relacionados entre sí.

13.2 Adherencia del vehículo

13.2.1 ¿Qué es la adherencia?

La adherencia es la fuerza que permite que los neumáticos del vehículo agarren la calzada. Es necesaria para acelerar, frenar y dirigir. El nivel de adherencia varía según el estado de la calzada, el tipo de neumático, el tiempo y la carga del vehículo.

Diagrama cenital y de perfil de un neumático en contacto con la calzada, que muestra la huella de contacto con flechas de fuerza que indican el agarre al acelerar (hacia delante), al frenar (hacia atrás) y en las curvas (lateral)
La huella de contacto, la pequeña zona donde el neumático toca la calzada, es donde actúan todas las fuerzas de adherencia.

13.2.2 Factores que afectan a la adherencia

  • Estado de la calzada: las calzadas mojadas, heladas o con gravilla reducen la adherencia.
  • Estado y presión de los neumáticos: los neumáticos gastados o poco inflados reducen el agarre.
  • Velocidad del vehículo: a mayor velocidad, menos tiempo está el neumático en contacto con la calzada.
  • Carga: un vehículo sobrecargado altera el reparto del peso y la adherencia.
Icono de una calzada mojada o helada que muestra la pérdida de agarre, con agua o cristales de hielo sobre el asfalto
Calzada
Sección transversal de un neumático muy desgastado, con muy poca profundidad de dibujo, comparada con un neumático nuevo
Estado del neumático
Velocímetro que marca una velocidad alta, con un indicador de menor tiempo de contacto del neumático con la calzada
Velocidad del vehículo
Coche sobrecargado con la suspensión comprimida, que muestra una distribución del peso alterada
Carga del vehículo

13.2.3 Pérdida de adherencia: aquaplaning

El aquaplaning se produce cuando una capa de agua hace que los neumáticos pierdan el contacto con la calzada. El vehículo derrapa y deja de responder a la dirección o al freno. El riesgo aumenta a altas velocidades, con neumáticos anchos o gastados y con baja presión. Prevención: reduce la velocidad cuando llueva y asegúrate de que la presión y la profundidad de dibujo de los neumáticos sean correctas.
Diagrama en dos paneles de sección transversal: el panel de la izquierda muestra un neumático con buen dibujo sobre calzada seca, con la huella de contacto completa; el de la derecha muestra el mismo neumático sobre una capa de agua, levantado de la calzada y con una etiqueta de «sin contacto». Un panel secundario muestra la prevención: profundidad de dibujo suficiente y presión correcta.
Aquaplaning: el agua levanta el neumático de la calzada, y la dirección y el frenado dejan de ser posibles.

13.2.4 Adherencia sobre nieve y hielo

  • Usa cadenas para la nieve o neumáticos de invierno.
  • Acelera y frena suavemente. Usa marchas largas para evitar que las ruedas patinen.
  • Baja las cuestas en marchas cortas, usando el freno motor.
  • Evita las maniobras bruscas y las frenadas repentinas.
Imagen dividida: a la izquierda, un neumático de verano sobre una carretera nevada con poco agarre; a la derecha, un neumático de invierno y cadenas para la nieve en la misma carretera, con un contacto notablemente mejor. Debajo, un diagrama de perfil de un coche que desciende una cuesta con el freno motor en una marcha corta.
Los neumáticos de invierno y las cadenas para la nieve mejoran mucho la adherencia: baja siempre las cuestas nevadas en una marcha corta.

13.3 Neumáticos

Las ruedas de un vehículo están formadas por dos partes:

LlantaLa pieza metálica circular que forma la parte interior de la rueda.
NeumáticoLa pieza elástica de caucho que se monta alrededor de la llanta.
Sección transversal rotulada de una rueda completa, con flechas que señalan la llanta (estructura metálica interior) y el neumático (capa exterior de caucho), además de etiquetas para el flanco, el talón y la banda de rodadura
Una rueda = llanta (metal) + neumático (caucho): cada una tiene una función distinta.

Los fallos de los neumáticos son una causa frecuente de accidentes de tráfico, por eso es muy importante que cumplan las normas de calidad. En los neumáticos nuevos o en buen estado, las especificaciones se leen en el flanco. No deben tener abultamientos, deformaciones ni cortes; no debe haber capas sueltas, ni cables a la vista ni grietas.

La parte del neumático que está en contacto con la calzada es la banda de rodadura. En los turismos, la banda debe tener surcos de al menos 1,6 mm de profundidad. Estos surcos permiten al neumático:

  • Evitar el sobrecalentamiento.
  • Ser más flexible y rodar con más suavidad.
  • Agarrarse mejor a la calzada.
  • Evacuar el agua acumulada en la calzada cuando llueve.
Ilustración en dos partes: a la izquierda, el flanco de un neumático con los datos de especificación resaltados (medida, índice de carga y categoría de velocidad); a la derecha, una sección de la banda de rodadura con los surcos rotulados para la evacuación del agua, la disipación del calor y el agarre. Incluye un medidor de profundidad de dibujo con la marca del mínimo de 1,6 mm.
Lee las especificaciones en el flanco y revisa el desgaste de la banda de rodadura: 1,6 mm es la profundidad mínima legal.

13.3.1 Presión de los neumáticos

El fabricante determina la cantidad correcta de aire que debe tener cada neumático: la presión de inflado. Comprueba la presión con los neumáticos fríos, al menos una vez al mes. Si es posible, lleva siempre la rueda de repuesto a la presión correcta (la máxima recomendada). Una presión incorrecta provoca desgaste irregular, menor agarre y mayor consumo de combustible.

Presión inferior a la recomendada El neumático se calienta, se deforma y se desgasta más deprisa; el vehículo consume más combustible; se vuelve menos estable; aumenta el riesgo de derrape en calzadas mojadas y la posibilidad de un reventón.
Presión superior a la recomendada Menos contacto con la calzada, por lo que se reduce el agarre; el vehículo vibra más (absorbe peor las piedras y los defectos de la vía); los amortiguadores se desgastan más deprisa; el centro de la banda se desgasta más que los hombros.
Sección transversal de un neumático en tres paneles: a la izquierda, un neumático poco inflado que se abomba en los hombros, con un contacto excesivo en los bordes y deformación; en el centro, un neumático correctamente inflado con una huella de contacto uniforme; a la derecha, un neumático sobreinflado con forma convexa y solo la parte central de la banda en contacto con la calzada. Debajo de cada panel, unas tiras de patrón de desgaste muestran el desgaste resultante.
Presión demasiado baja: desgaste en los hombros y riesgo de reventón. Presión demasiado alta: desgaste en el centro y menos agarre.

13.3.2 Profundidad de la banda de rodadura

  • Mínimo legal: 1,6 mm.
  • Recomendado: cambiar el neumático cuando tenga menos de 3 mm por seguridad, sobre todo con mojado.
Tres secciones transversales de la banda de rodadura, una junto a otra, sobre calzada mojada: a la izquierda, 4 mm de profundidad (buena, el agua se evacua bien); en el centro, 3 mm (se recomienda cambiar el neumático, menor evacuación del agua); a la derecha, 1,6 mm (mínimo legal, neumático desgastado, mal agarre sobre mojado). Etiquetas y marcas de profundidad en cada etapa.
Cámbialo a 3 mm: a 1,6 mm (mínimo legal) el agarre sobre calzada mojada se reduce gravemente.

13.3.3 Mantenimiento de los neumáticos

  • Revisa que no tengan grietas, cortes, abultamientos ni objetos extraños.
  • Cambia los cuatro neumáticos, o al menos los dos del mismo eje, por otros del mismo tipo, medida y categoría.
  • No mezcles neumáticos de distinto tipo (radial o diagonal) ni de distinta temporada (verano o invierno).

Desgaste del neumático. El caucho se desgasta por la fricción con la calzada, así que cambia los neumáticos cada cinco años, aunque parezcan estar en buen estado.

Causas del desgaste prematuro:

  • Una conducción brusca o agresiva.
  • Velocidades muy altas.
  • Las condiciones meteorológicas: los neumáticos se desgastan más en verano.
  • Cargas pesadas transportadas por el vehículo.
  • Una presión de inflado incorrecta.
  • Un mal estado de la vía.
  • Problemas de frenos u otras averías del vehículo que afecten a las ruedas.
Gráfico de patrones de desgaste que muestra tres vistas de la banda desde arriba: (1) desgaste en los dos bordes, que indica presión baja; (2) desgaste en el centro, que indica presión alta; (3) desgaste en un solo lado, que indica un problema de alineación o de caída. Cada patrón lleva su causa.
Los patrones de desgaste sirven para diagnosticar: desgaste en los bordes = presión baja, desgaste en el centro = presión alta, desgaste en un solo lado = problema de alineación.

13.3.4 Reventón de un neumático

En caso de reventón repentino:

  • Sujeta el volante con firmeza.
  • No frenes bruscamente; reduce la velocidad poco a poco.
  • Apártate de la calzada y detente con seguridad.
Si se te pincha un neumático mientras conduces:
  • Reduce la velocidad poco a poco hasta detenerte. No frenes bruscamente.
  • Coloca el vehículo en un lugar seguro, preferiblemente fuera de la calzada y del arcén.
  • Sustituye el neumático pinchado por la rueda de repuesto. Algunos vehículos llevan sistemas alternativos que permiten circular con limitaciones, y algunos llevan una rueda de repuesto de uso temporal, pensada solo para llegar a un taller cercano.
  • Con una rueda de repuesto de uso temporal, normalmente puedes circular hasta 200 km como máximo, a 80 km/h como máximo.
Secuencia ilustrada en cuatro pasos para responder a un reventón de neumático: paso 1, reventón de un neumático; paso 2, el conductor sujeta el volante con firmeza con las dos manos; paso 3, flecha de deceleración gradual (sin pisar el freno); paso 4, el coche se aparta con seguridad al arcén y se detiene. Una pequeña etiqueta informativa muestra la norma de la rueda de repuesto: máximo 200 km y 80 km/h.
Reventón: sujeta el volante con firmeza, reduce la velocidad poco a poco y apártate: nunca frenes bruscamente.

13.3.5 Equilibrado de las ruedas

El equilibrado consiste en añadir contrapesos a las llantas para que las ruedas soporten bien el peso del vehículo y su carga. Este equilibrio es esencial para que las ruedas giren con suavidad. Las ruedas pueden desequilibrarse por:

  • El cambio de neumáticos.
  • La pérdida de contrapesos.
  • Llantas abolladas o dañadas.
  • El desgaste o los cortes del neumático.

Cómo saber que una rueda está desequilibrada: ruidos y vibraciones del vehículo, desgaste excesivo o anormal de los neumáticos y tuercas de rueda sueltas.

Diagrama en dos paneles: a la izquierda, una rueda desequilibrada que bambolea fuera de su eje durante el giro, con líneas de vibración que salen hacia fuera; a la derecha, una rueda equilibrada con pequeños contrapesos en la llanta, que gira con suavidad. Un recuadro secundario muestra un volante que vibra frente a uno estable para ilustrar el síntoma.
Una rueda desequilibrada bambolea y vibra: los pequeños contrapesos de la llanta devuelven un giro suave.

13.4 Frenos

Los frenos reducen la velocidad del vehículo hasta detenerlo por completo. Los sistemas de frenado fallan raramente, pero cuando lo hacen pueden provocar un accidente grave.

13.4.1 Tipos de freno

Freno de servicioSistema de freno de pie que actúa sobre todas las ruedas.
Freno de emergenciaActiva una parte del circuito principal de frenos si falla el freno de servicio.
Freno de estacionamientoSe acciona con la mano y sirve para inmovilizar el vehículo.
Vista cenital o lateral de un coche con tres sistemas de frenado resaltados en colores distintos: freno de servicio (azul), con el pedal que actúa sobre las cuatro ruedas; freno de emergencia (ámbar), con un circuito parcial; y freno de estacionamiento (rojo), con la palanca de freno de mano en las ruedas traseras. Cada uno lleva su etiqueta.
Tres sistemas de frenado: de servicio (todas las ruedas), de emergencia (circuito parcial) y de estacionamiento (freno de mano).

13.4.2 Cómo frenar correctamente

  • Frena de forma progresiva y anticipada, para reducir el desgaste y evitar paradas bruscas.
  • Usa el freno motor (reduciendo de marcha) en las bajadas largas.
  • En una frenada de emergencia con ABS: pisa el pedal con firmeza y no lo sueltes.
Diagrama comparativo de distancias de frenado: a la izquierda, frenada progresiva y anticipada, con una flecha de deceleración larga y controlada y la dirección totalmente mantenida; a la derecha, frenada brusca y tardía, con una parada más corta pero sin control y marcas de ruedas bloqueadas. Las etiquetas de distancia muestran la diferencia.
La frenada progresiva y anticipada da control y distancias más cortas; la frenada brusca y tardía puede provocar un derrape.

13.4.3 Sistemas de seguridad de frenado

Freno motor

Reduce la velocidad sin usar los frenos de las ruedas: funciona cuando sueltas el acelerador, de modo que el motor frena el vehículo. En marchas cortas (primera o segunda) el efecto de frenado es mayor. Se recomienda en las bajadas largas.

Diagrama de perfil de un coche que desciende una pendiente pronunciada. El pedal del acelerador aparece suelto, con una flecha que va del motor a la transmisión y muestra la fuerza de retención. El indicador de marcha señala una marcha corta. Etiqueta: «freno motor: sin acumulación de calor en las pastillas».
El freno motor en las bajadas protege los frenos del sobrecalentamiento: mantente en una marcha corta.

ABS: sistema antibloqueo de frenos

Evita que las ruedas se bloqueen durante una frenada de emergencia, lo que permite mantener el control de la dirección. Pisa el pedal con firmeza y mantenlo pisado. Es normal notar una vibración o un ruido cuando el ABS actúa.

Diagrama cenital en dos paneles: a la izquierda, sin ABS, las ruedas se bloquean y el coche desliza en línea recta sin poder esquivar el obstáculo; a la derecha, con ABS, las ruedas vibran de forma pulsante y el coche mantiene el control de la dirección y esquiva el obstáculo. A la izquierda aparecen marcas de derrape; a la derecha, una trayectoria limpia.
El ABS evita el bloqueo de las ruedas: mantienes el control de la dirección durante una frenada de emergencia.

Frenado autónomo de emergencia (AEB)

Utiliza un sensor de radar para calcular la distancia que se mantiene con el vehículo que te precede. Si la distancia es demasiado corta, avisa al conductor con alertas sonoras o de voz; si el conductor no reacciona y es probable una colisión, aplica el frenado de emergencia para evitar el impacto o reducir sus consecuencias.

Secuencia cenital en tres etapas: etapa 1, un cono de radar desde la parte delantera del coche detecta un vehículo lento delante; etapa 2, un icono de advertencia y un aviso sonoro al reducirse la distancia; etapa 3, se aplica el frenado automático con flechas de deceleración, evitando la colisión.
El AEB detecta, avisa y después frena automáticamente: tres etapas que pueden evitar una colisión.

Aviso de frenada de emergencia (ESS/EBD)

Avisa al conductor que circula detrás de que el vehículo que le precede tiene que frenar de emergencia. En las frenadas fuertes y rápidas, las luces de freno parpadean, lo que da al conductor de atrás más tiempo para frenar. En algunos vehículos, las luces de emergencia también se pueden activar después de una frenada fuerte.

Diagrama de la vista trasera de un coche que frena bruscamente, con las luces de freno parpadeando rápidamente en un patrón intermitente. El coche que sigue dispone de más tiempo para reaccionar, lo que se muestra con una distancia de seguridad mayor. Una etiqueta dice: «ESS: las luces de freno parpadean durante la frenada de emergencia».
El ESS hace parpadear las luces de freno durante una frenada fuerte, lo que da al conductor de atrás un tiempo de reacción adicional fundamental.

13.4.4 Fading de los frenos

Se produce cuando los frenos se sobrecalientan por un uso prolongado (sobre todo en las cuestas), y pierden eficacia. Para evitarlo, usa el freno motor y evita usar el pedal del freno durante mucho tiempo.

Gráfico con la temperatura en el eje horizontal y la eficacia de frenado en el eje vertical: la línea del freno de pie cae bruscamente cuando sube la temperatura en una bajada larga; la línea del freno motor se mantiene plana y eficaz durante todo el recorrido. Las etiquetas marcan la zona de peligro en la que se produce la pérdida de eficacia de los frenos.
Pérdida de eficacia de los frenos: la eficacia disminuye al subir la temperatura; el freno motor mantiene el sistema frío.

13.4.5 Qué hacer si fallan los frenos

  • Pisa el pedal varias veces para recuperar la presión que queda.
  • Usa el freno motor y reduce de marcha.
  • Acciona el freno de mano poco a poco si es necesario.
  • Dirige el vehículo hacia una cuesta ascendente, una barrera blanda o una zona de parada.
Secuencia ilustrada de emergencia en cuatro pasos para un fallo de frenos: paso 1, el conductor pisa el pedal del freno repetidamente; paso 2, reduce a una marcha más corta para usar el freno motor; paso 3, se acciona el freno de mano poco a poco; paso 4, el coche se dirige hacia una cuesta ascendente o una barrera blanda para detenerse con seguridad.
Respuesta ante un fallo de frenos: bombear el pedal, reducir de marcha, accionar el freno de mano poco a poco y dirigirse a un lugar seguro.

13.4.6 Problemas habituales de los frenos

SíntomaPosible causaQué hacer
El pedal se hundeFuga de líquido de frenosRevisa el líquido y el circuito
Pedal blandoAire en el circuitoPurga los frenos
Pedal duroPastillas desgastadasCambia las pastillas
El vehículo se desvía hacia un ladoFrenado o presión desigualesRevisa el sistema y los neumáticos
Tarjeta visual de avería con cuatro celdas, cada una con un icono de síntoma y una breve etiqueta: (1) pedal que se hunde hasta el suelo: fuga de líquido; (2) pedal blando o esponjoso: aire en el circuito; (3) pedal duro o rígido: pastillas desgastadas; (4) silueta de un coche que se desvía a la izquierda: frenado desigual. Cada celda tiene un indicador de gravedad codificado por colores.
Conoce los síntomas de los frenos: cada uno indica qué falla y qué debes hacer a continuación.

13.5 Suspensión y frenado

La suspensión mantiene el contacto del neumático con la calzada. Una suspensión defectuosa aumenta la distancia de frenado y reduce el control. Señales de desgaste: rebotes al pasar por baches, desgaste irregular de los neumáticos y desviaciones en las curvas. Haz revisar la suspensión en el mantenimiento periódico.

Diagrama en dos paneles: a la izquierda, una suspensión en buen estado mantiene el neumático apoyado sobre la calzada al pasar por un bache, con la huella de contacto completa; a la derecha, una suspensión desgastada hace que el neumático rebote y se levante de la calzada en el mismo bache, reduciendo la huella de contacto casi a cero. Un recuadro secundario muestra señales de aviso: flecha de rebote, tira de desgaste desigual de neumático y flecha de desviación de la trayectoria.
Una suspensión en buen estado mantiene el neumático sobre la calzada; una suspensión desgastada provoca rebotes, desgaste irregular y distancias de frenado más largas.

13.6 Resumen

  • Asegúrate de que los neumáticos estén en buen estado, con la presión y la profundidad de dibujo correctas.
  • Conoce cómo varía la adherencia según la superficie y las condiciones.
  • Usa cadenas para la nieve, neumáticos de invierno o dispositivos de tracción en condiciones adversas.
  • Revisa los frenos con regularidad y sabe cómo actuar en una emergencia.
  • Usa el freno motor en las bajadas largas.
Franja horizontal con cinco iconos de resumen: (1) neumático con medidor de profundidad de dibujo: revisa la presión y el dibujo; (2) icono de las condiciones de la calzada: la adherencia varía; (3) icono de cadenas para la nieve: úsalas en condiciones adversas; (4) disco de freno: revisa los frenos con regularidad; (5) palanca de cambio: usa el freno motor en las bajadas. Una breve etiqueta debajo de cada icono.
El capítulo 13 de un vistazo: estado de los neumáticos, adherencia de la calzada, equipamiento de invierno, revisión de frenos y freno motor.

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Última actualización: 2026-06-27

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