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Manual de conducción · Teoría

Capítulo 14 - Conducción segura y económica

La conducción segura y la económica van de la mano. Los hábitos de conducción eficientes mejoran la seguridad vial, reducen el impacto ambiental y ahorran dinero en combustible y mantenimiento. Este capítulo explora los principios de la conducción preventiva, las técnicas para ahorrar combustible y los sistemas de seguridad pasiva y activa.

Ilustración conceptual dividida: a la izquierda, un indicador de combustible con un símbolo de hoja ecológica que representa la conducción económica; a la derecha, un escudo de seguridad y una zona de deformación que representa la seguridad del vehículo; una carretera se extiende entre ambos temas y los une
La conducción segura y la económica son dos caras de la misma carretera.

14.1 Introducción

La conducción segura y la económica no son conceptos separados: van de la mano. Practicar hábitos de conducción eficientes contribuye a la seguridad vial, reduce el impacto ambiental y ahorra dinero en combustible y mantenimiento. Este capítulo explica los principios de la conducción preventiva, las técnicas para ahorrar combustible y los sistemas de seguridad pasiva y activa de los vehículos.

14.2 Ventajas de la conducción económica

  • Menor consumo de combustible (hasta un 20 % de ahorro).
  • Reducción de las emisiones contaminantes.
  • Menor desgaste de los componentes del vehículo.
  • Mayor seguridad y confort de conducción.
Tarjeta de cuatro beneficios en cuadrícula: (1) icono de surtidor con «hasta un 20 % de ahorro»; (2) icono de nube de escape con «menos emisiones»; (3) icono de engranaje o componente con «menos desgaste de las piezas»; (4) icono de conductor sonriente con «más comodidad y seguridad»
Cuatro beneficios claros de la conducción económica: el combustible, el medio ambiente, el desgaste y la seguridad mejoran a la vez.

14.3 Técnicas para una conducción eficiente en combustible

14.3.1 Arranque del motor

  • No pises el acelerador al arrancar.
  • Con motores de gasolina, empieza a circular de inmediato. En los motores diésel, espera unos segundos.

14.3.2 Cambios de marcha

Usa las marchas largas lo antes posible:

  • Cambia a 1.500-2.000 rpm (diésel) o a 2.000-2.500 rpm (gasolina).
  • Si es posible, salta marchas: de la 2.ª a la 4.ª, o de la 3.ª a la 5.ª.
  • Ejemplos: 2.ª marcha a 6 metros o 2 segundos, 3.ª marcha desde 30 km/h, 4.ª a 40 km/h, 5.ª a 50-60 km/h.
Gráfico horizontal con la secuencia recomendada de cambios de marcha: de primera a segunda a 6 m/2 s; de segunda a tercera desde 30 km/h; de tercera a cuarta a 40 km/h; de cuarta a quinta a 50-60 km/h. Se superponen dos bandas de revoluciones: diésel (1.500-2.000 rpm) y gasolina (2.000-2.500 rpm), en colores distintos.
Cambia pronto y a marchas altas: cuanto antes llegues a la marcha más larga, menos combustible consumes.

14.3.3 Deceleración y paradas

  • Suelta el acelerador y deja rodar el vehículo con la marcha puesta para usar el freno motor.
  • El consumo de combustible baja a cero al rodar con marcha por encima de 1.000 rpm.
  • Frena de forma suave y progresiva.
  • Apaga el motor si vas a parar durante más de un minuto.
Diagrama en dos paneles. A la izquierda: un coche que rueda en punto muerto con el pie fuera del acelerador, un indicador de combustible que muestra consumo cero y una flecha de freno motor. A la derecha: el mismo coche rodando en punto muerto, con el indicador de combustible que todavía muestra un pequeño consumo. Las etiquetas desmienten el mito de que el punto muerto ahorra combustible.
Rodar con una marcha metida supone consumo de combustible cero por encima de 1.000 rpm. En punto muerto el motor sigue consumiendo.

14.3.4 Gestión de la velocidad

  • Mantén una velocidad constante para evitar aceleraciones y frenadas innecesarias.
  • Conduce a velocidades moderadas y regulares.
  • Aplica la conducción preventiva para anticiparte a las situaciones del tráfico.

14.3.5 Otros factores que afectan al consumo

  • Vías urbanas frente a interurbanas: la conducción urbana exige más paradas y arranques, lo que aumenta el consumo.
  • Aire acondicionado: aumenta el consumo; mantén el habitáculo en torno a 23 °C.
  • Estado del vehículo: mantén el motor, los neumáticos y los filtros en buen estado para lograr la máxima eficiencia.

14.3.6 Qué hace que un vehículo consuma más

Los factores principales son: la resistencia del aire exterior, no revisar el vehículo, conducir en ciudad, usar el aire acondicionado y transportar mucho peso.

El aire exterior (resistencia aerodinámica)

La mayor parte del combustible que consume un vehículo se destina a vencer la resistencia del aire que empuja contra él. Los accesorios, como las barras de techo o los deflectores de viento, aumentan esa resistencia, así que el motor trabaja más. Para reducirla:

  • Evita instalar una barra de techo: lleva el equipaje en el maletero.
  • No circules con las ventanillas bajadas a velocidad.
  • Evita remolcar un remolque o una caravana, sobre todo si son más anchos o altos que el vehículo.
Ilustración en dos paneles. A la izquierda: un coche con una baca cargada, con flechas de turbulencia que se arremolinan encima y detrás y muestran una mayor resistencia al avance. A la derecha: un coche limpio con el equipaje dentro del maletero, y el aire que fluye suavemente sobre el techo. Un panel pequeño adicional muestra las ventanillas abiertas, que crean turbulencias, frente a las ventanillas cerradas, con un flujo suave.
Una baca puede aumentar el consumo de combustible hasta un 30 % a velocidades de autopista: carga el maletero en su lugar.

No revisar el vehículo

Las revisiones periódicas reducen el consumo de combustible. Para ahorrar, comprueba:

  • El sistema de encendido: revisa y sustituye las bujías según las recomendaciones del fabricante.
  • Los sistemas de refrigeración y lubricación.
  • La presión de los neumáticos: deben estar siempre bien inflados.
  • El sistema de combustible: sustituye el filtro de aire cuando sea necesario y mantén bien ajustado el ralentí (un ralentí demasiado alto consume más combustible).

Conducir en ciudad

En zonas urbanas, los vehículos consumen más combustible aunque circulen a menor velocidad, por los atascos, las paradas frecuentes, los cambios de velocidad constantes y el esfuerzo extra del motor. Para ahorrar:

  • No uses el vehículo para trayectos muy cortos.
  • Usa el transporte público siempre que sea posible.
  • Evita las horas punta de tráfico.
  • Elige la ruta con menos tráfico, aunque sea algo más larga.
Infografía comparativa del consumo de combustible en dos columnas. A la izquierda, conducción urbana con paradas y arrancadas: un gráfico de barras alto y con picos, que destaca las aceleraciones y las frenadas frecuentes. A la derecha, conducción interurbana fluida: una barra baja y plana que muestra una velocidad constante. Debajo de cada columna, un icono de indicador de combustible confirma que la ciudad consume más, a pesar de la menor velocidad.
La conducción urbana consume más combustible que la de autopista: los ciclos de paradas y arrancadas son mucho menos eficientes.

Uso del aire acondicionado

El aire acondicionado aumenta el consumo de combustible; mantén el interior a unos 23-24 °C.

Transportar mucho peso

Un vehículo muy cargado consume más combustible. Lleva solo el equipaje y la carga necesarios, y reparte bien la carga dentro del vehículo.

14.3.7 Falsas medidas de ahorro de combustible

Algunos supuestos trucos para ahorrar combustible son falsos y pueden dañar el vehículo:
  • Usar un combustible distinto al recomendado por el fabricante: el combustible equivocado puede dañar gravemente el motor.
  • Bajar una pendiente en punto muerto: el vehículo puede perder estabilidad y te verás obligado a frenar en exceso.
  • Saltarse las revisiones necesarias: las piezas desgastadas y las averías aumentan el consumo.
Tarjeta de tres celdas de mito frente a realidad. Celda 1: icono de boquilla de combustible incorrecta tachado («El combustible equivocado daña el motor, no lo protege»). Celda 2: coche en punto muerto en una bajada con una cruz roja («Ir en punto muerto cuesta abajo pierde estabilidad y gasta los frenos»). Celda 3: icono de llave inglesa o mantenimiento tachado («Saltarse el mantenimiento aumenta el consumo»). Cada celda muestra el mito tachado y la realidad debajo.
Tres mitos populares sobre el ahorro de combustible: todos son falsos y todos pueden resultar peligrosos o caros.

14.3.8 Nuevas técnicas para reducir el consumo

Función Start-Stop Apaga y vuelve a encender el motor automáticamente durante paradas breves (semáforos, atascos, pausas cortas). Mientras está parado, el vehículo no consume combustible ni emite gases de escape.
Modo Eco Permite que el motor funcione con menos potencia para ahorrar combustible. Tiene en cuenta los factores que aumentan el consumo y limita la velocidad, optimizando la temperatura del motor y otros parámetros. Lo activa y desactiva manualmente el conductor.
Dos ilustraciones de cuadros de instrumentos, una junto a otra. A la izquierda: un coche parado en un semáforo con el indicador de motor apagado encendido y una insignia de «0 combustible»: Start-Stop activo. A la derecha: un cuadro de instrumentos con el botón verde del modo ECO iluminado, un indicador de potencia que muestra una potencia reducida y un icono de hoja que confirma el funcionamiento ecológico.
El Start-Stop elimina el consumo en ralentí; el modo ECO reduce la potencia para lograr ahorros continuos.

14.4 Conducción preventiva

La conducción preventiva (o anticipativa, o defensiva) es una actitud que busca viajar con más seguridad, recogiendo toda la información necesaria del entorno para poder reaccionar con rapidez ante lo inesperado. Consiste en identificar los riesgos con antelación y actuar de forma anticipada. Sus tres pilares son la visión, la anticipación y la gestión del espacio.

Diagrama cenital de la vía con los tres pilares de la conducción preventiva alrededor de un coche: (1) un cono visual que se proyecta muy lejos hacia delante, marcado «Visión»; (2) un peligro que aparece en un cruce y que se detecta pronto con un indicador de aviso, marcado «Anticipación»; (3) zonas de seguridad alrededor del coche por todos los lados, marcadas «Gestión del espacio».
La conducción preventiva se apoya en tres pilares: visión, anticipación y gestión del espacio.

14.4.1 Visión

  • Mira lo más lejos posible: unos 20 segundos por delante. Cuanto más rápido conduces, más lejos debes mirar.
  • Observa los laterales en cruces y pasos de peatones.
  • Revisa los retrovisores cada 5-10 segundos en ciudad y cada 10-15 segundos en autovía.
  • Gira ligeramente la cabeza para eliminar los ángulos muertos.

Mira lejos para vigilar el espacio que tu vehículo recorrerá en los próximos 20 segundos. Así podrás anticipar los peligros y evitar frenazos bruscos o aceleraciones repentinas.

Vista del conductor en primera persona de una vía con un amplio arco visual de 20 segundos proyectado hacia delante, que muestra la distancia que recorrerá el coche en 20 segundos a la velocidad actual. En la esquina aparecen dos pequeños temporizadores de revisión de los retrovisores: «Cada 5-10 s (ciudad)» y «Cada 10-15 s (autopista)».
Mira 20 segundos por delante y revisa los retrovisores con regularidad: cuanto antes veas un peligro, más tiempo tendrás para reaccionar.

Mira a los lados. Tardamos más en percibir lo que ocurre a los costados, así que mantén la vigilancia izquierda y derecha durante todo el trayecto con los retrovisores. Mira de forma rápida y breve para que tu atención principal siga en la carretera. Compruébalo con regularidad aunque no vayas a maniobrar; la frecuencia depende del tipo de vía.

Ángulos muertos. Siempre hay una zona a ambos lados del vehículo que no puedes ver, incluso con los retrovisores bien ajustados. Para asegurarte de que no hay ningún vehículo en tu ángulo muerto, gira la cabeza y mira por la ventanilla lateral. Comprueba siempre que el ángulo muerto esté libre antes de dirigirte hacia ese lado para cambiar de carril.
Diagrama cenital de un coche con las zonas de ángulo muerto sombreadas en ámbar a ambos lados: las zonas fuera del alcance de los retrovisores, donde un vehículo desaparece de la vista. Un coche contiguo aparece situado exactamente dentro de una de las zonas de ángulo muerto, invisible en el retrovisor. Las etiquetas indican dónde hay que mirar girando la cabeza.
Hay ángulos muertos a ambos lados: mira siempre girando la cabeza antes de cambiar de carril.

14.4.2 Anticipación

  • Adapta tu velocidad a las condiciones de la vía y a los posibles peligros.
  • Enciende las luces necesarias para que los demás te vean y puedan anticipar tus movimientos.
  • Evita permanecer en el ángulo muerto de otro vehículo, sobre todo junto a vehículos grandes o detrás de ellos.
  • No confíes ciegamente en los demás usuarios de la vía.
  • Hazte visible y señaliza claramente tus intenciones.
  • Señaliza siempre tus maniobras durante todo el tiempo necesario.
Escena cenital de la vía: un camión grande con las zonas de ángulo muerto sombreadas a ambos lados y detrás. Un coche aparece bien detrás y a un lado del camión, fuera de la zona de ángulo muerto, con los retrovisores vigilados y un intermitente encendido que indica un adelantamiento inminente.
No te quedes en el ángulo muerto de un camión: sitúate donde el conductor pueda verte en todo momento.

14.4.3 Gestión del espacio

Mantén una distancia de 2 segundos en ciudad y de 3 segundos en autovía; auméntala si la visibilidad o la adherencia son malas. Si otro vehículo te sigue demasiado cerca, aumenta tu propia distancia con el vehículo de delante. En las paradas, deja de 2 a 3 metros con el vehículo de delante, y de 5 a 6 metros si eres el último de la fila.

Espacio delantero

Mantén una distancia de dos a tres segundos con el vehículo de delante. Deja al menos un segundo más cuando llueve, nieva, hay niebla o es de noche, o cuando el vehículo de detrás te sigue demasiado de cerca.

Diagrama cenital de la vía con dos carriles. El carril superior muestra la norma de los 2 segundos en ciudad (distancia más corta). El inferior muestra la norma de los 3 segundos en autopista (distancia más larga). A la derecha aparecen cuadros de condiciones adversas: lluvia, nieve, niebla y noche, cada uno de los cuales añade «+1 segundo» a la distancia.
2 segundos en ciudad y 3 en autopista: añade un segundo más con lluvia, niebla, nieve o de noche.

Espacio trasero

Si el vehículo de detrás se acerca demasiado: aumenta la distancia con el vehículo de delante (para no tener que frenar bruscamente), señaliza tus maniobras con más antelación de lo habitual y frena suavemente, con tiempo suficiente para que el conductor de detrás reaccione.

Diagrama cenital de la vía: un coche que circula muy pegado al de atrás. Se ilustra la respuesta correcta: el coche delantero aumenta la distancia con el coche que le precede (creando un colchón de seguridad), usa la señal de intermitente con antelación y frena suavemente. Las etiquetas explican por qué: «no frenes bruscamente, da tiempo al que circula detrás para reaccionar».
Si te siguen muy pegados: aumenta la distancia delante, señaliza con antelación y frena suavemente; nunca respondas con un frenazo brusco.

Espacio lateral

Circula a una velocidad adecuada y mantén una distancia lateral suficiente al adelantar, al pasar junto a otros vehículos o al cruzarte con tráfico en sentido contrario. Extrema la precaución al cambiar de carril o al abrir la puerta para salir. Evita los ángulos muertos de los demás vehículos.

Espacio al detenerse

Cuando te detengas (semáforo, atasco), mantén al menos de 2 a 3 metros con el vehículo de delante. Así podrás avisar al conductor de delante si retrocede, adelantarte si se queda parado y evitar chocar contra él si te alcanzan por detrás. El último vehículo de la fila también puede: mantener de 5 a 6 metros con el vehículo de delante; mantener el pedal del freno pisado con las luces de emergencia encendidas en un atasco para ser más visible; y vigilar en el retrovisor los vehículos que se acercan por detrás.

Diagrama cenital de una cola de coches en un semáforo. Los coches intermedios muestran una distancia de 2-3 m con el coche de delante. El último coche de la fila muestra una distancia de 5-6 m con las luces de emergencia intermitentes. Las flechas de medición y las etiquetas explican el propósito de cada distancia.
Deja 2-3 m al parar con normalidad; 5-6 m si eres el último de la cola, con las luces de emergencia encendidas en un atasco.

14.5 Conducción eficiente

¿Qué es? Una forma de conducir que consume menos combustible, reduce la contaminación y hace los viajes más seguros.

¿Qué consigue? Mejora la calidad del aire (menos gases contaminantes), ahorra dinero (menos combustible y menores costes de mantenimiento), aumenta la seguridad (técnicas similares a las de la conducción defensiva), hace el viaje más cómodo (evitando frenazos bruscos y grandes cambios de velocidad) y reduce el ruido del vehículo.

14.5.1 Técnicas de conducción eficiente

Arranque del motor y puesta en marcha

  • Arranca el motor sin pisar el acelerador.
  • Ponte en marcha justo después de arrancar; no dejes el motor en ralentí.
  • Empieza a baja velocidad y aumenta poco a poco a medida que el motor se calienta: conducir rápido con el motor frío aumenta el consumo y acelera el desgaste.

Aceleración y cambios de velocidad

  • Acelera de forma progresiva, pisando el pedal suavemente.
  • Arranca en primera marcha (par elevado, velocidad muy baja) y pasa a segunda al cabo de unos segundos (algo menos de potencia, pero un poco más de velocidad).
  • Sigue aumentando la velocidad de forma suave. El vehículo consume menos en 4.ª y 5.ª marcha (el motor gira más deprisa pero entrega menos potencia).
  • En ciudad, circula en la marcha más alta posible siempre que sea viable, respetando siempre los límites de velocidad.

Elegir la velocidad de conducción

A partir de unos 80-90 km/h, el vehículo consume bastante más combustible y contamina más. Los cambios frecuentes de velocidad también aumentan el consumo y cansan al conductor. Circula a una velocidad constante y regular, evitando frenazos repentinos o aceleraciones bruscas.

Gráfico de líneas con la velocidad (km/h) en el eje horizontal y el consumo de combustible (l/100 km) en el eje vertical. La curva es relativamente plana hasta 80-90 km/h y después sube bruscamente, destacada en rojo. Una zona sombreada secundaria muestra la banda de velocidad de máxima eficiencia (80-90 km/h). Las etiquetas de los ejes y los puntos de datos son claros.
El consumo de combustible sube bruscamente por encima de 90 km/h: la banda de máxima eficiencia está entre 80 y 90 km/h.

Reducir la velocidad y detenerse

  • Levanta el pie del acelerador y deja rodar el vehículo.
  • Usa el freno con suavidad para reducir la velocidad de forma gradual.
  • Apaga el motor si vas a parar durante más de un minuto.

14.5.2 Contaminación

Los vehículos contaminan al emitir gases tóxicos a la atmósfera. Para reducir la contaminación:

  • Revisa el motor periódicamente para que no emita nubes de humo.
  • Evita acelerar con fuerza al arrancar.
  • Usa el claxon solo cuando sea necesario.
  • Asegura la carga para que no se desplace ni golpee contra el vehículo.
  • Evita que el aceite u otros líquidos se derramen sobre la calzada.
  • No laves el vehículo en la vía pública: hazlo solo en instalaciones habilitadas.
  • No arrojes a la vía objetos que puedan ensuciarla, provocar incendios o causar accidentes.
  • No produzcas ruidos innecesarios ni emitas más gases o humo de los permitidos.
Los vehículos disponen de un catalizador en el escape que reduce la contaminación de los gases que salen por el tubo de escape. Si la batería está descargada, no intentes arrancar el motor empujando el coche: el combustible sin quemar puede llegar al catalizador y destruirlo.
Diagrama del sistema de escape desde el motor hasta el tubo de escape, con el catalizador claramente rotulado y resaltado en el centro. Un panel de advertencia intercalado muestra un coche que se arranca empujándolo, con una cruz roja y el texto «el combustible sin quemar destruye el catalizador».
El catalizador limpia los gases de escape: arrancar el coche empujándolo con la batería descargada puede destruirlo.

14.6 Sistemas de seguridad pasiva

Estos sistemas protegen a los ocupantes del vehículo en caso de accidente.

14.6.1 Carrocería

El chasis está diseñado con zonas de deformación programada que absorben la energía del choque mediante una deformación controlada.

Diagrama lateral clásico de un ensayo de choque: un coche que colisiona contra una barrera. La zona de deformación delantera se muestra deformándose y absorbiendo la energía del impacto (con flechas de compresión), mientras que el habitáculo de los pasajeros permanece intacto y rígido. Se muestran etiquetas con el porcentaje de absorción de energía de cada zona.
Las zonas de deformación absorben la energía del choque para que el habitáculo, y las personas que van dentro, sigan protegidas.

14.6.2 Cinturones de seguridad

  • Reducen en casi un 50 % el riesgo de muerte en un accidente.
  • Úsalo bien ajustado, con la banda del pecho sobre la clavícula y la banda de la cadera sobre la pelvis.
  • Evita la ropa voluminosa o los clips que reduzcan su eficacia.
  • Sustituye los cinturones después de un accidente.
  • Evita los accesorios del asiento que provoquen el «efecto submarino», en el que el cuerpo se desliza por debajo del cinturón.

¿Para qué sirve? Para proteger a todos los ocupantes del vehículo en un impacto repentino o un vuelco, manteniéndolos en sus asientos y evitando que salgan despedidos. Bien colocado, duplica las probabilidades de sobrevivir a un accidente; las víctimas mortales en carretera han disminuido desde que se introdujeron los cinturones. El cinturón debe cumplir las normas de calidad, estar anclado con seguridad, revisarse con regularidad y repararse o sustituirse si está dañado.

¿Quién debe llevarlo? Todos (el conductor y todos los pasajeros) en un vehículo equipado con cinturones, en todas las vías y calles.

Excepciones (solo en poblado; nunca en carreteras interurbanas, vías de doble calzada ni autopistas). Aunque se recomienda llevar el cinturón en todo momento:
  • Conductores que aparcan y maniobran marcha atrás.
  • Taxistas en servicio.
  • Niños menores de 135 cm en un taxi sin sistemas de retención infantil: deben viajar en la parte trasera y usar allí el cinturón.
  • Repartidores que se bajan del vehículo repetidamente para recoger y entregar mercancías.
  • Conductores y ocupantes de vehículos de servicios de emergencia (por ejemplo, ambulancias).
  • Profesores de autoescuela que supervisan a un alumno y son responsables de los mandos dobles.
Solo quienes no puedan llevar cinturón por motivos médicos o de discapacidad pueden viajar sin él en cualquier vía, y deben llevar un certificado médico que lo explique.
Cuadrícula de 6 celdas con iconos de cada categoría de excepción al cinturón de seguridad: (1) conductor que da marcha atrás al aparcar; (2) taxista en servicio; (3) niño menor de 135 cm en el asiento trasero de un taxi; (4) repartidor que se baja del vehículo repetidamente; (5) conductor o pasajero de un vehículo de emergencia; (6) profesor de autoescuela con doble mando. Cada celda tiene una figura y una breve etiqueta.
Seis excepciones al cinturón solo en zona urbana: el cinturón sigue siendo obligatorio en todas las carreteras interurbanas, siempre.

Cómo abrocharlo. Llévalo bien abrochado y ajustado: ni demasiado flojo ni demasiado tenso. Las dos bandas deben colocarse correctamente:

  • Banda del pecho: sobre la clavícula, entre el hombro y el cuello, por el centro del pecho. Colocarla sobre el cuello o cruzando un pecho puede causar lesiones graves; si queda solo en el borde del hombro, puede resbalar y ofrecer menos protección.
  • Banda abdominal: sobre los huesos de la cadera, siempre por debajo del estómago. Si está más arriba, puede causar lesiones internas graves en un choque.

Tras abrocharlo, tira suavemente hacia arriba para comprobar que está bien ajustado y asegúrate de que no está enganchado ni retorcido.

Diagrama corporal visto de frente que muestra un cinturón de tres puntos bien colocado: la banda del pecho cruza en diagonal sobre la clavícula (rotulada), entre el hombro y el cuello, y baja por el centro del pecho; la banda abdominal cruza sobre los huesos de la cadera, debajo del estómago (rotulada). Marcas de verificación verdes en cada punto de contacto correcto.
Colocación correcta: la banda del pecho sobre la clavícula y la banda abdominal sobre los huesos de la cadera, nunca sobre el estómago.
Diagrama en dos paneles con errores habituales al colocarse el cinturón: panel izquierdo, la banda del pecho colocada sobre el cuello (cruz roja); panel derecho, la banda abdominal colocada alta, sobre la zona del abdomen o el estómago (cruz roja). Cada error lleva una etiqueta con el riesgo de lesión que supone.
Errores habituales: la banda sobre el cuello o sobre el abdomen; los dos causan lesiones graves en un choque.

Efecto submarino: en un choque, el cuerpo se desliza hacia abajo y pasa por debajo del cinturón abdominal; suele ocurrir con el asiento demasiado reclinado y una mala posición del cinturón. Para evitarlo: abróchalo correctamente; mantenlo bien ajustado; no coloques toallas, cojines ni fundas de asiento que te hagan resbalar; y mantén una postura adecuada sin reclinar demasiado el asiento.

Diagrama de perfil en dos paneles: a la izquierda, una postura incorrecta con el asiento demasiado reclinado, que muestra cómo el cuerpo se desliza hacia delante y hacia abajo por debajo del cinturón abdominal durante un choque (deslizamiento por debajo del cinturón), con flechas de lesión que apuntan al abdomen; a la derecha, la postura correcta y erguida, con el cinturón bien colocado, que mantiene el cuerpo firmemente sujeto al asiento durante el impacto.
El deslizamiento por debajo del cinturón se produce cuando el asiento está demasiado reclinado: siéntate erguido y abróchate bien el cinturón para evitarlo.

14.6.3 Sistemas de retención infantil (SRI)

  • Los niños deben usar sillas adecuadas a su peso y altura.
  • Nunca sujetes a un niño en brazos mientras conduces.
  • Las sillas orientadas hacia atrás son las más seguras para los niños menores de 2 años.
  • Desactiva el airbag frontal cuando coloques una silla infantil en el asiento delantero.
  • El lugar más seguro para los niños es la plaza central trasera.
Diagrama con cuatro situaciones de sillas infantiles: (1) silla infantil orientada hacia atrás para menores de 2 años; (2) silla infantil orientada hacia delante para niños mayores; (3) diagrama cenital de un coche con la plaza central trasera resaltada como la posición más segura; (4) asiento del acompañante delantero con el indicador de airbag desactivado encendido cuando se instala una silla infantil allí.
Orientada hacia atrás hasta los 2 años, la silla adecuada para cada etapa, la plaza central trasera y, siempre, desactivar el airbag delantero.

14.6.4 Airbags

Es un dispositivo de seguridad: una bolsa que se llena de aire y se infla automáticamente para evitar que los ocupantes golpeen el interior del vehículo. Tipos:

  • Airbags frontales (conductor y acompañante).
  • Airbags laterales para proteger el tronco.
  • Airbags de cortina para proteger la cabeza en impactos laterales.

¿Para qué sirven? Para frenar el movimiento brusco del cuerpo, evitar impactos violentos contra el vehículo y proteger la cara y los ojos de los cristales rotos y los restos del choque.

Sección transversal de un coche que muestra todas las ubicaciones de los airbags con flechas rotuladas: airbag frontal del conductor (volante), airbag frontal del acompañante (salpicadero), airbags laterales de torso (paneles de las puertas) y airbags de cortina (a lo largo del borde del techo, sobre las ventanillas). Cada tipo está resaltado con un color distinto.
Los coches modernos tienen hasta cuatro tipos de airbag: cada uno protege una zona distinta del cuerpo.
Precauciones: lleva siempre el cinturón abrochado para reducir el impacto contra el airbag; mantén el pecho a al menos 25 cm del volante para que el airbag frontal no te golpee al inflarse; desactiva el airbag del asiento del acompañante si colocas allí una silla infantil.
Diagrama de perfil de un conductor en la posición correcta de conducción, con una flecha de medida en negrita que muestra 25 cm de espacio entre el pecho del conductor y el centro del volante. Un recuadro muestra lo que ocurre con menos de 25 cm: el airbag golpea el pecho antes de inflarse del todo.
Mantén al menos 25 cm entre el pecho y el volante: el airbag necesita espacio para protegerte.

14.6.5 Reposacabezas

Protege el cuello y las vértebras cervicales en un impacto repentino. Debe colocarse a la altura de la cabeza del ocupante, tanto en los asientos delanteros como en los traseros: la parte superior del reposacabezas debe quedar a la altura de la parte superior de la cabeza, y la distancia entre la cabeza y el reposacabezas debe ser de cuatro centímetros o menos.

Diagrama de perfil en dos paneles: a la izquierda, la posición correcta del reposacabezas, con la parte superior a la altura de la parte superior de la cabeza, separación ≤ 4 cm y cuello protegido en un choque por latigazo; a la derecha, un reposacabezas demasiado bajo, con la parte superior por debajo de la altura de las orejas, y el cuello que se proyecta hacia atrás por encima del reposacabezas en el mismo impacto, con lesión. Las etiquetas destacan la separación máxima de 4 cm.
La altura correcta del reposacabezas previene el latigazo cervical: la parte superior a la altura de la parte superior de la cabeza, con una separación de 4 cm como máximo.

14.6.6 Casco

Las lesiones en la cabeza son la principal causa de muerte en los accidentes de vehículos de dos ruedas; tres de cada diez personas implicadas en este tipo de accidentes sobreviven porque llevaban casco. En un accidente, el casco:

  • Protege la cabeza de los impactos contra el suelo, los vehículos o los objetos de la carretera.
  • Evita que piedras, metal u objetos afilados penetren en la cabeza.
  • Reparte la fuerza del impacto por toda la carcasa para que no se concentre en un solo punto.
  • Ayuda a prevenir quemaduras y abrasiones al deslizarse por la calzada tras una caída.
Diagrama en sección transversal de un casco de moto que muestra sus capas protectoras de fuera hacia dentro: la carcasa exterior (ABS o policarbonato duro, que reparte el impacto), el relleno de espuma (EPS, que absorbe la energía), la almohadilla de confort y la barbuquejo. Cuatro notas enlazan cada capa con una de las cuatro funciones protectoras que se describen en el texto.
Las capas del casco trabajan juntas: la carcasa reparte la fuerza y la espuma la absorbe; ponte siempre uno.

14.7 Sistemas de seguridad activa

Estos sistemas ayudan al conductor a evitar los accidentes:

  • ABS - evita que las ruedas se bloqueen al frenar.
  • ESP - mantiene la estabilidad en maniobras bruscas.
  • Asistente de frenada de emergencia - aumenta la fuerza de frenado en paradas de emergencia.
  • Control de tracción - evita que las ruedas patinen sobre superficies resbaladizas.
  • ADAS (sistemas avanzados de asistencia al conductor) - mantenimiento de carril, frenada de emergencia y control de crucero adaptativo.
Diagrama cenital de un coche con cinco sistemas de seguridad activa señalados con flechas de colores: ABS en las cuatro ruedas (azul); ESP en las cuatro ruedas, con un arco de estabilidad (verde); asistente de frenada de emergencia en el circuito de frenos (naranja); control de tracción en las ruedas motrices (rojo); sensor o cámara del ADAS en el paragolpes delantero (morado). Cada sistema lleva una breve etiqueta con un icono.
Cinco sistemas de seguridad activa: cada uno actúa sobre un fallo concreto antes de que se produzca el accidente.

14.8 Cómo preparar un viaje

14.8.1 Comprobaciones de seguridad

Antes de iniciar un viaje en turismo o vehículo de mercancías, asegúrate de llevar:

  • Una luz de emergencia V-16 o triángulos reflectantes para colocar en la vía en caso de avería o accidente.
  • Un chaleco reflectante de alta visibilidad.
  • Una rueda de repuesto y las herramientas para cambiarla, o un kit de reparación de pinchazos.
  • Se recomienda también llevar un botiquín de primeros auxilios.
  • Los conductores que usen gafas o lentes de contacto deben llevar un par de repuesto.
Ilustración cenital de un maletero abierto que muestra los elementos obligatorios colocados en sus compartimentos: la luz de aviso V-16 o los triángulos reflectantes, el chaleco reflectante de alta visibilidad, la rueda de repuesto y las herramientas (o el kit antipinchazos), el botiquín y el estuche de gafas de repuesto. Cada elemento lleva una etiqueta.
Todo coche debe llevar estos cinco elementos: saber dónde están te ahorra tiempo en una emergencia.

14.8.2 Elección de la ruta

Planifica la ruta con un mapa o GPS, eligiendo la opción más segura y cómoda teniendo en cuenta las obras, el tiempo y el tráfico. Programa descansos (recomendados cada 2 horas o cada 200 km).

Precauciones en invierno:
  • Lleva cadenas para la nieve o usa neumáticos de invierno.
  • Evita conducir de noche si es posible.
  • Viaja con el depósito de combustible lleno.
  • Lleva ropa de abrigo, agua, comida y un teléfono móvil con la batería cargada.
Infografía de preparación para la carretera de invierno con cuatro cuadrantes: (1) cadenas para la nieve colocadas en un neumático; (2) un icono de aviso de conducción nocturna con la etiqueta «evitar si es posible»; (3) un indicador de combustible lleno; (4) una bolsa de emergencia abierta con ropa de abrigo, una botella de agua, comida y un cargador de teléfono. Un borde con copos de nieve une el diseño.
Preparación para el invierno: cadenas, depósito lleno, viajar con luz natural y un kit de emergencia en el maletero.

14.9 Distintivos ambientales

Los distintivos ambientales clasifican los vehículos según sus emisiones de escape y su impacto ambiental. Hay cuatro tipos: B, C, ECO y Cero emisiones, y cada uno indica el nivel de emisiones y el tipo de combustible del vehículo. El objetivo es dar prioridad a los vehículos menos contaminantes. Las autoridades municipales pueden:

  • Crear zonas de bajas emisiones (ZBE): áreas a las que solo pueden acceder ciertos distintivos, para mejorar la calidad del aire.
  • Señalizar estas zonas con señales verticales: solo pueden entrar los vehículos con el distintivo exigido.
  • Restringir el tráfico en días de alta contaminación.
  • Ofrecer ventajas, como permitir que los vehículos de «Cero emisiones» usen los carriles reservados para autobuses y vehículos de alta ocupación (Bus-VAO) independientemente del número de ocupantes.

Los distintivos ambientales deben colocarse en la esquina inferior derecha del parabrisas delantero. En los vehículos sin parabrisas (como las motocicletas), el distintivo debe colocarse en un lugar donde sea claramente visible.

Gráfico que muestra los cuatro tipos de etiqueta ambiental española, uno junto a otro: etiqueta B (azul claro, diésel o gasolina más antiguos), etiqueta C (verde, gasolina, diésel o híbrido suave más recientes), etiqueta ECO (verde azulado, híbrido enchufable o gas natural) y etiqueta de cero emisiones (azul oscuro, eléctrico o de hidrógeno). Cada etiqueta muestra su color, letra, nivel de emisiones y tipos de combustible admitidos. Debajo, el contorno del parabrisas de un coche muestra la posición correcta en la esquina inferior derecha.
Cuatro etiquetas ambientales (B, C, ECO y cero emisiones): cada una permite un nivel distinto de acceso a las ciudades.
Vehículos compartidos. Otra forma de proteger el medio ambiente es el carsharing: alquilar un vehículo a través de una aplicación durante periodos cortos (horas o incluso minutos), lo que favorece un uso más eficiente de los recursos.

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Última actualización: 2026-06-27

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